Visita a la Escuela Itinerante

El decano de la Facultad, Glenn Postolski, brindó hoy una clase de Políticas y Planificación de la Comunicación en la Escuela Itinerante, frente al Congreso nacional, con el eje central dispuesto en torno al tema de la “posverdad”. Acompañado por el secretario de Prensa de UTE-CTERA, Mariano Denegris, y Paula Morel, en representación de Conadu, el titular de la casa de estudios vinculó el presente histórico del sistema de medios con su emergencia originaria, tanto en Argentina como en América latina, y recomendó “la repolitización de todas las acciones cotidianas ante el permanente vaciamiento de la antipolítica propugnada por los grandes medios hegemónicos”.

Postolski desatacó a sus predecesores en el uso de la palabra, quienes cursaron sus estudios de grado en la propia Facultad y, más precisamente, la carrera de Ciencias de la Comunicación Social. Mientras que Denegris había hecho hincapié en la grosera estrategia de impermeabilidad para con el gobierno de parte de los principales portales de noticias durante la represión del domingo 9 de abril, trocando la palabra correcta por desalojo, Morel indicó que hay temas que se tergiversan y otros que, directamente, se dejan fuera de la agenda.

Para el decano, “la participación en la Escuela Itinerante tiene un significado muy grande”. Y luego de remitir a la Carpa Blanca instalada el 2 de abril de 1997, consideró: “muchos creíamos que, dado el impacto y la inserción social de la Carpa Blanca, habíamos llegado a otro umbral y no íbamos a volver a ver una cosa así”.

En ese sentido, precisó que “pasó mucho después de la carpa”, y enumeró la crisis del 2001 y el advenimiento del kirchnerismo, experiencia política a la que atribuyó “la restitución de la dignidad y el reconocimiento del conjunto de los argentinos”.

A su entender, hay un hilo conductor claro entre los intereses de los holding periodísticos y la continua estigmatización de los dirigentes sociales, sindicales y políticos, lo mismo que la organización de los sectores populares en torno de agrupaciones, gremios o partidos. “No reconocen el derecho a la representación en una organización”, graficó, y añadió: “mientras que los pobres sólo pueden acumular a través de la política o los sindicatos, los ricos acumulan propiedades, tierras, medios… y periodistas independientes”.

Postolski puso sobre el tapete, entonces, que ya no se trata de oponer la verdad a la mentira. “La posverdad revela la forma en que se construye la estigmatización en los medios”, dijo, y remarcó: “lo más importante no es cuántos medios tiene un grupo económico sino cómo se ha desplazado la forma de construir”.

Según el decano, esos mecanismos remiten al surgimiento de la televisión y la entrada de los contenidos de las cadenas de entretenimiento extranjera. “La televisión era una televisión colonizada”, explicó.

Tras ensayar un recorrido histórico, afirmó que no es casual que los nuevos populismos de la región tuvieran en el ámbito comunicacional “el núcleo de la disputa”. “Cuando Néstor Kirchner dijo ‘qué te pasa, Clarín, ¿estás nervioso?’, corrió de la escena a los Binner, Carrió o Macri y puso enfrente al verdadero adversario en la disputa por el poder”, aseveró.

Bajo esa perspectiva, señaló que toda la apuesta mediática se resume en interpelar a la sociedad con la categoría del “gentismo”. “La gente es, antes que nada, víctima, sea de los piquetes, los motochorros, el Estado que cobra impuestos o la política”, ilustró, y llamó la atención sobre el hecho de que ahí reside el fundamento de los ataques a la figura del trabajador y, peor aún, la del sindicalista.

“Por eso -concluyó- es necesario estar en esta carpa y  repolitizar todas las acciones cotidianas ante el permanente vaciamiento de la antipolítica propugnada por los grandes medios hegemónicos”.

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