Profundo debate sobre discurso político

De la mano de los especialistas Gerardo Aboy Carlés, Gabriela Rodríguez Ríal y Martín Kohan, los participantes del Seminario Permanente de Discurso Político, coordinado por Sol Montero, Mariano Dagatti, Ana Slimovich y Mariana Cané, pudieron adentrarse ayer en el laberinto del debate público sobre la supuesta vacuidad discursiva del macrismo y los desafíos del campo popular para sobreponerse en la etapa que se abre ahora, en el marco de una charla intitulada “Discurso Político y Medios en Argentina”. Con signos de cierto agotamiento en los rostros de los organizadores de la charla y los investigadores sentados en los pupitres por haber participado de la concentración de trabajadores frente al Congreso en rechazo a las reformas laboral y previsional, la iniciativa sacudió sin embargo el cansancio de todos y aguijoneó el interés para la discusión posterior.

El primero en tomar la palabra fue Aboy Carlés. Licenciado en Sociología por la UBA y Doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, este investigador independiente del CONICET cifró primero el carácter “sincrético” de Hegemonía y Estrategia Socialista, el libro de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, y bajo ese enfoque consignó que la “identidad relacional”, el “historicismo radical” y el “agonismo existencial” no siempre se conjugan de forma aceitada o armónica.

Al respecto, desmadejó cómo la diacrítica hace ruido con el agonismo existencial. “Que A se defina como no B no significa que antagonicen”, sintetizó, e invitó al auditorio a considerar que “los esquemas con los que pensamos el límite tenemos que pensarlos con cuidado”.

A su criterio, “hay que criticar a los autores de los cuales partimos porque, si no, no aprendimos nada”. Desde esa perspectiva, advirtió el riesgo de “ver al populismo como radical ruptura con el pasado”, y listó a “todos los maestros”, entre los que nombró a Juan Carlos Torre y Daniel James, para recordar que en su obra “subrayan que hay momentos de expansión y momentos de institucionalización o desmovilización”, cuando se da el cierre de la conflictividad nacional popular. “La construcción de sentido es mucho más rica que la modelización que hacemos”, concluyó.

A su turno, Kohan agradeció la invitación de Montero y, luego de excusarse con humildad, leyó un texto con reflexiones que arrancaron risas y aplausos de los asistentes. En su escrito, el doctor en Letras revisó en detalle las puestas en escena del Pro y la sustancia de su lenguaje.

Además, enhebró un reconocimiento a la labor del consultor Jaime Durán Barba, desde la angustia personal -que es política- y la ironía. “Mis conclusiones no son suyas pero las caracterizaciones sí”, admitió, y destacó la pericia del especialista ecuatoriano por conseguir triunfos electorales toda vez que el presidente Mauricio Macri “es limitado” en términos discursivos.

Entre otros tópicos de su alocución, acuñó que “la frase vacua trae alivio” y, para terminar de inquietar a quienes lo escuchaban, soltó que “el juego de nadería impuesto por el Gobierno obtura hasta el desacuerdo”.

La tercera profesora en referirse al asunto fue Rodríguez Ríal, cuyos trabajos apuntan al estudio del concepto de república. Magister en Sociología de la Cultura por la UNSAM, doctora en Ciencias Sociales por la UBA e igual diploma pero en Filosofía y por la universidad de París 8, ensayó un agudo y pormenorizado análisis sobre el recorrido histórico de la palabra república y las tensiones que la atraviesan.

Para eso, arrancó cuestionando la respuesta de Gabriel Vommaro en un reciente reportaje que le concediera al periódico Tiempo Argentino, donde el estudioso de esa formación política sostuvo que el Pro no es republicano. “Pero el nombre del partido es originalmente Propuesta Republicana”, rememoró Rodríguez Rial.

Desde allí, se remontó a las remisiones discursivas de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner al proceso revolucionario de 1810, donde ya tallaba el concepto de república. Y hasta se animó a polemizar recomendando a los cuadros macristas que asumieran que algunas de sus propuestas, sobre todo aquellas vinculadas al emprendedurismo, ya estaban contempladas en el pensamiento alberdiano.

Luego, se remontó a los postulados de Philip Pettit, galardonado por la prensa española como el ideólogo del republicanismo ciudadano, y sus objeciones -sin demasiado sustento- contra el pensamiento de Jean Jaques Rousseau y Hanna Arendt. Finalmente consignó que si se acordase que “la república es el gobierno de la ley”, en Argentina en general y en cada ámbito de intervención política en particular, incluida la Facultad, el problema es que esas banderas se agitan cuando se está en la oposición y se archivan cuando se ejerce plenamente el poder.

Ya en un segundo tramo de la jornada, hubo espacio en el seminario para la exposición del politólogo Nicolás Tereschuk y Silvia Gelbes (UDESA).

La actividad fue organizada por el centro de estudios en Ciudadanía, Estado y Asuntos Políticos (CEAP) de la Facultad.

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