Charla sobre insilios en la Semana de la Memoria
Los profesores Alicia Entel, Raquel Castronovo, Waldo Ansaldi, Julio Pinto y Graciela Cipolletta participaron este lunes 25/8 de la primera jornada en la Semana de la Memoria, en una charla titulada «Insilios: El impacto en la creación de FSOC». Con la moderación del vicedecano Diego de Charras, expusieron sobre la articulación de les intelectuales que sobrevivieron a la dictadura dentro del país, los cambios de vida que derivaron del exilio interior, las huellas de los insilios en los marcos teóricos y los desafíos de construir una educación superior para la democracia recuperada.
La actividad contó también con la presencia de la decana Ana Arias y forma parte del programa de Memoria Institucional de la Facultad, cuyo despliegue está motorizado por los trabajadores del Cepia y los profesores Damián Loreti y Luis Lozano. De hecho, al inicio del encuentro se reprodujo un video con testimonios de Mario Margulis y Patricia Funes, entre otros docentes.
La primera en tomar la palabra fue Entel, quien agradeció la convocatoria y celebró el intento de «hacer memoria de largo alcance». «Tenemos, por un lado, esta idea de presente permanente que tanto ha pululado en el pensamiento posmo actual como las desmemorias tremendas y negacionismos que estamos viviendo actualmente», acotó.
Titular histórica de «Teorías y prácticas de la Comunicación I», Entel cruzó su biografía con la trama política y la trayectoria académica, desde los tempranos 70′ hasta la creación de la Facultad, pasando por la resistencia durante la dictadura. Compartió con el auditorio, por caso, la angustia de vivir con su hija y salir a buscar trabajo en medio de su exilio interno, hasta que lo encontró como redactora de una revista sobre infancias y familia, algo que a priori funcionaba como un resguardo político por su ajenidad al campo militante.
Repuso, en ese contexto, su relación con Paco Urondo en la Facultad de Filosofía y Letras durante la primavera camporista, su reencuentro con los compañeros que volvían a la Argentina cuando se extinguía la dictadura y el trabajo del equipo que reunió Héctor Schmucler para idear la carrera de Ciencias de la Comunicación, aunque en 1985 elevaron un informe que proponía crear una Facultad entera para esa disciplina.
A su turno, Castronovo colocó el punto de inicio de su historia a partir de su rebeldía frente a la idea dominante sobre el trabajo social como disciplina, una vez que se recibió en 1970, hasta que empezó a trabajar en el Hospital Posadas. Sin embargo, renunció a su puesto en 1976 y se mudó de casa, después de «guardar» allí a una compañera suya que también «se tuvo que ir».
En ese sentido, recordó: «Yo no estaba decidida a irme, no tenía cómo tampoco, yo no sabía cómo hacía la gente que se iba, no tenía los recursos… estaba en bolas». «Para mí fue como un agujero en mi historia personal: me cagué de hambre, tenía dos hijos chiquitos, me divorcié, vendía lo que viniera y yo, además, soy muy mala vendedora», graficó.
Al igual que Entel, Castronovo reivindicó el aporte de los docentes que no partieron al exilio fuera del país. Asumiendo incluso que había permanecido casi aislada durante el terror instaurado por los militares, postuló que su testimonio era el de una resistencia que también tenía valor para la construcción de la Facultad.
Luego tomó la palabra Ansaldi, profesor de Sociología, y cifró su suerte en su amistad con Francisco Delich, quien le confió la tarea de rastrear a los investigadores en ciencias sociales en los países bajo regímenes dictatoriales en el continente, para Clacso. Ese trabajo le permitió viajar por la región y acumular experiencia.
Cipolletta arrancó su intervención precisando que su carrera, Relaciones del Trabajo, tiene el tripartismo como eje y la protección del trabajo como derecho humano pero advirtió que durante la dictadura pretendieron mudar la carrera de la Facultad de Derecho a la de Ciencias Económicas, en pleno apogeo del neoliberalismo acuñado por la dupla Reagan-Tatcher. «Ahí tuvimos la mano de Dios, como quien dice, y terminamos en Sociales, que es lo que nos permitió mantener la línea contestataria», comentó, y agregó: «El pase a Sociales fue terriblemente beneficioso, eso nos ayudó a crecer y tener una proyección mucho más importante».
Finalmente, fue el turno del representante de Ciencia Política en la mesa, Pinto. El docente eligió una paráfrasis de Martin Heidegger para la apertura de su discurso y ponderó «la construcción del nosotros».
El cierre estuvo a cargo de Arias. La Decana expresó: «para nosotros, cuidar a nuestra Facultad es también rescatar su historia porque nadie ama algo que no conoce». «El valor de ustedes, al traer esta historia, es un valor para defender la universidad pública y en particular a la Facultad», concluyó.


