La ilusión del diálogo: por qué hablar más ya no une en democracia
El profesor consulto Daniel Lutzky publicó una nota en Clarín sobre la cuestión del diálogo en democracia. El punto de partida de su artículo indica que «durante décadas, la democracia repitió una consigna tranquilizadora: si hablamos más, nos vamos a entender mejor. Más comunicación, más participación, más intercambio de opiniones serían el antídoto natural contra el conflicto». Sin embargo, el docente que supo desempeñarse en las carreras de Ciencia Política y Ciencias de la Comunicación alerta que la situación cambió y cita los resultados de un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). «En el artículo ‘Why more social interactions lead to more polarization in societies’, Stefan Thurner y sus coautores muestran que, a partir de cierto punto, más interacción social produce más polarización, no menos. No es una provocación ideológica ni una crítica cultural: es el resultado de un modelo de redes que describe cómo se forman y refuerzan las opiniones en sociedades altamente conectadas», advierte. Como el flujo incesante construye más fragmentación y fortalecimiento de la identidad tribal en la conversación, arriesga Lutzky que «salir de la polarización no implica gritar más fuerte ni sumar más voces al ruido. Implica repensar la arquitectura de las interacciones, proteger las posiciones intermedias y aceptar que no toda fricción es productiva». Frente a ese escenario, postula «la necesidad de un centro democrático, no como equidistancia entre extremos ni como moderación vacía, sino como espacio activo de despolarización».


