Primera jura de grado en 2026
La decana Ana Arias celebró este viernes el logro colectivo de una nueva camada de graduados de la Facultad para la universidad pública y la sociedad argentina. Desde el estrado del Auditorio, les dijo a los y las flamantes graduados: «en esta celebración está la alegría de ustedes, los profesores que se quedaron discutiendo si iba tal texto o lo sacaban en la unidad III y, sobre todo, la apuesta del pueblo argentino de lograr la libertad de elegir qué ser».
Arias estuvo acompañada por los directores de las carreras de Trabajo Social y Sociología, Soraya Giraldez y Rodrigo Salgado, respectivamente, además de los secretarios académicos de Ciencias de la Comunicación, Sebastián Ackerman; Ciencia Política, Nicolás Zubiría; y Relaciones del Trabajo, Matías Cao, y la subsecretaria de Gestión Académica, Andrea Echevarría. Y ante el salón colmado por familiares y afectos de quienes recibían su título, consideró que los nuevos licenciados y licenciadas «buscaban formar parte de este colectivo que hoy los tiene nombrados formalmente, en sus propias disciplinas, y que es la de ser cientistas sociales».
En ese sentido, se refirió al asedio contra la universidad pública. «Es una joya que puede estar en riesgo si no logramos defender las condiciones en que tenemos que sostenerla», alertó, y agregó que la universidad pública «es la posibilidad de defender la idea de elegir qué queremos ser cuando seamos grandes y que la sociedad también pueda decidir cómo quiere ser en el futuro».
Antes que la decana, hizo uso de la palabra María Epele, profesora asociada de la materia Psicología Social, en la carrera de Sociología. Epele señaló que «la graduación es un momento de alegría aunque también es un periodo de transición, un rito de pasaje», y se detuvo en cuatro recomendaciones a las que aglutinó como «una guía mínima para el desarrollo de las profesiones en que se formaron».
En primer lugar, dijo que las ciencias sociales no solo consisten en «la adquisición de contenidos, prácticas, técnicas, teorías y modos de trabajo sino que tienen como combustible una serie de actitudes y acciones: sumergirse en problemas y tratar de darles respuesta». En segundo término, indicó que «los caminos profesionales involucran también diversos mecanismos de revisión», y agregó: «la reflexividad sobre el propio quehacer busca evitar la reproducción de presupuestos fijos».
El tercer axioma fue que las ciencias sociales «tienen como horizonte la producción de bienestar social y eludir o evitar la producción de daños y dependencia». Y por último, consignó que «el desarrollo de estas actividades tienen lugar en la universidad pública y están orientadas al bien común, lo colectivo, lo público, referencias que parecen haberse convertido en blanco de políticas orientadas a su disolución».
Además, brindó un discurso desde el atril la graduada con mejor promedio de la cohorte, Florencia Dindurria. Egresada de la carrera de Trabajo Social, admitió que arrancó con «nervios, expectativas y muchas dudas» pero recordó que también hubo «risas, amistades y mates compartidos».
Dindurria sostuvo que el título «no es solo un reflejo académico» y destacó «la importancia de haberse formado en una universidad pública, gratuita y de calidad». «Esta universidad sigue siendo un espacio de oportunidades para quienes soñamos con la transformación social», dijo.
Visiblemente emocionada, agradeció tanto a los docentes y sus «facuamigos» como a las familias que acompañaron la trayectoria académica. «Me llevo herramientas y valores y muchos sueños», confesó, e instó a sus compañeros y compañeros a mantenerse «con ganas de transformar la realidad social».
De la ceremonia, que fue posible gracias al despliegue y el compromiso de la secretaría académica y el personal nodocente, participaron también el secretario de Gestión, Diego Bráncoli, y la subsecretaria de Comunicación Institucional, Mayra Alvarado. Al término de la jura, familiares y graduados y graduadas se arremolinaron bajo el escenario, los pasillos y los patios de la Facultad para seguir con los festejos, las selfies y los abrazos interminables.


