Nueva camada de graduados y graduadas
Un centenar de estudiantes recibieron este viernes 11/9 su diploma de graduación en el auditorio de la Facultad. Desde el escenario, el vicedecano Diego de Charras felicitó a los flamantes egresados y reivindicó el recorrido hasta la licenciatura: «es un largo camino para llegar hasta acá, y es un día en el que se experimenta alegría con un poco de noble tristeza de traspasar y dejar atrás», dijo.
Junto a de Charras, participaron de la ceremonia la directora de las carrera de Ciencias de la Comunicación, Larisa Kejval; y su par de Ciencia Política, Miguel De Luca; la secretarios académica de Trabajo Social, Paula Goltzman, y el de Relaciones del Trabajo, Matías Cao, y la secretaria de Relaciones Interclaustros de Sociología, Cecilia Rossi. También se encontraba en el escenario el secretario Académico de la Facultad, Hugo Lewin, y el profesor invitado como orador, Pablo Alabarces, mientras que en las primeras filas presenciaban el acto el secretario de Gestión Institucional, Diego Bráncoli, y la subsecretaria de Comunicación Institucional, Mayra Alvarado.
Durante su discurso, el Vicedecano rescató la figura de Domingo Sarmiento con el propósito de recuperar, en el día del maestro, la defensa de la educación pública en general y la educación superior en particular. «Nuestro rol en la Facultad de Ciencias Sociales es producir conocimiento pero lo que les pedimos es que nos acompañen en la defensa de esta casa, porque necesitamos sostener a la educación pública y ese Estado que Sarmiento ayudó a construir», dijo.
A su turno, tomó la palabra el titular del Seminario de Cultura Popular y Cultura de Masas de la carrera de Ciencias de la Comunicación, Pablo Alabarces, quien se dirigió a los estudiantes como profesor invitado.
Luego de explicar que había recibido a modo de «instrucción» que diera un discurso «breve y afectuoso», anticipó que conduciría su exposición «por los pliegues de lo emotivo, que es parte de lo que han transitado por estas aulas». «El amor no vence a los poderosos», lanzó, pero afirmó: «para construir una sociedad democrática es preciso conocer esos mundos emotivos, porque en el mundo afectivo vamos a encontrar los sentidos populares del amor, la política, el trabajo y hasta la relación entre PBI, salario y acceso a la renta».
Finalmente, Alabarces se arriesgó a responder «para qué sirve lo que hacemos». «En tiempos de los embates más brutales de los que hayan sido objeto la ciencia y el conocimiento, hay tres respuestas: aquí no solo se estudia sino que también se inventa; lo que se estudia y se investiga los ha convertido en trabajadores para conocer, inventar y transformar está sociedad en una sociedad más justa; y ustedes son mejores que ustedes mismos cuando comenzaron», explicó.
En ese sentido, sostuvo que «la cosa no pasa por la tasa de graduación sino por la de matriculación». Y cerró parafraseando a Mercedes Sosa y Violeta Parra: «Me gustan los estudiantes/ porque son la levadura/ del pan que saldrá del horno/ con toda su sabrosura/ para la boca del pobre/ que come con amargura/ Caramba y zamba la cosa/ ¡Viva la literatura!», recitó.
Más tarde, el graduado con mejor promedio de esta cohorte, Nicolás Lebenson, también leyó un discurso para sus compañeros y compañeras. Luego de agradecerles a sus amigos y afectos, también intentó contestar a la inquietud acerca de por qué hacer ciencias sociales en medio del asedio y señaló que hay que hacerlo «para pensar». ¿Pensar qué? Lo que nos pasa, lo que nos preocupa, lo que nos aterra y lo que no entendemos, pensar para incomodar a los que quieren que no pensemos tanto pero también para incomodarnos a nosotros mismos, desafiando las categorías fijas, las teorías heredadas y los modelos impuestos», expresó.
Al respecto, reivindicó la capacidad de imaginar, algo que distinguió de la ensoñación, y apeló a las ideas de Diego Tatian para cifrar la acción de pensar en la creación de comunidad. «Pensar es también crear comunidad, la comunidad es un gesto, el de la constitución misma, es una eventualidad que se constituye no a pesar sino a partir de los que se encuentran», concluyó.
A continuación, los estudiantes se agruparon según la fórmula que eligieron para jurar y desfilaron por el escenario para llevarse el título, ante el aplauso de sus familiares y amigos. De fondo, sonaba una reversión de la emblemática canción «No es mi despedida», cuya autoría original corresponde a Gilda.


